domingo, 18 de septiembre de 2011

Aniversario del 11-S

Hace unos días que se dieron por finalizados los actos conmemorativos de los atentados del 11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos. En todos los medios de comunicación tradicionales (televisión, radio y prensa) tuvimos la ración diaria de contenidos sobre el tema desde al menos una semana antes de la fatídica fecha, pues no en vano se trataba del 10º aniversario. Hubo informes y programas retrospectivos donde se pretendió analizar las consecuencias de aquellos atentados. Pero en ninguno de los medios que pude atender apareció ni la más mínima sombra de duda sobre las circunstancias que rodearon los atentados y su posterior investigación. Ninguna mención a cualquiera de las oscuras incógnitas que fueron surgiendo y alimentándose desde aquel trágico día (sobre todo fuera de los medios oficiales, claro).

No parece haberles sido demasiado difícil a estos medios oficiales silenciar, ignorar o desprestigiar a las distintas voces disonantes que, en Estados Unidos y fuera de ellos, han cuestionado la versión oficial de los hechos poniendo de manifiesto sus contradicciones y conclusiones absurdas. Desde el derrumbamiento de los edificios del World Trade Center (algo inaudito en rascacielos de acero y hormigón) incluyendo el improbable (y silenciado) caso del tercer edificio (el llamado WTC7) donde no impactó ningún avión, hasta el misterioso avión "sin alas" que atentó contra el Pentágono. A la mayoría de estos análisis y denuncias se les ha colgado la socorrida etiqueta de "teorías conspirativas" y se han metido en el mismo saco con otras más serias y autorizadas como la de los 1500 "arquitectos e ingenieros por la verdad sobre el 11S" que piden una nueva comisión de investigación independiente.

Dejando a un lado los aspectos más técnicos que no parecen encajar con el informe oficial, no  estaría mal que el ciudadano medio pudiera ver en su canal de TV favorito un documental como "Loose Change", donde se repasan todas las contradicciones del asunto aportando además numerosas entrevistas con testigos oculares de los hechos. Pero no, la excusa será que es un documental hecho por aficionados y que no está a la altura de los contenidos serios de una cadena televisiva, o peor, será despreciado como la obra de locos conspiranoicos. Menos mal que internet (aún) permite acceder a análisis alternativos del mundo en que vivimos. Aun así, uno fantasea a veces con ver publicados en prensa de tirada nacional artículos como este para observar qué pasa; quizá empezaría a resquebrajarse el decorado...