sábado, 22 de enero de 2011

Diseñado para no durar

La obsolescencia planificada no es más que otro indicio de que algo no va bien en nuestro querido sistema capitalista-consumista occidental. Considerado "una política del diseño industrial consistente en planificar o diseñar de forma deliberada un producto para que tenga una vida útil limitada", no es ninguna nueva vuelta de tuerca para incrementar beneficios a costa del consumidor, sino que se remonta a la Gran Depresión norteamericana y se viene utilizando de forma habitual desde los años cincuenta. El cambio en los formatos de audio y vídeo o en algunos dispositivos periféricos de informática sería un ejemplo de obsolescencia técnica. Un caso particularmente sangrante es el de las baterías de litio de ciertos fabricantes, que usan un circuito integrado para reducir los niveles y ciclos de carga artificialmente. La obsolescencia sistémica consigue su objetivo alterando, no el producto en sí, sino el sistema, el entorno en que se usa. Un ejemplo sería lanzar nuevo software que al usar nuevos formatos de archivo vaya dejando aislados a los productos anteriores; otro sería el acabar con el soporte técnico y el mantenimiento de ciertos productos tras lanzar al mercado las nuevas versiones. Pero el tipo más perverso de obsolescencia es la basada en el estilo del producto, creando tendencias y ciclos de moda perfectamente programados. El ejemplo más típico es la ropa, aunque también se aplica tradicionalmente a los automóviles y más recientemente a productos de consumo como los teléfonos móviles. Aquí es el propio usuario el que, condicionado por el estigma del "pasado de moda" reemplazará voluntariamente el producto al acabar el ciclo, aunque el producto se encuentre en perfecto estado y siga siendo totalmente funcional. La psicología al servicio de la manipulación de masas. Muy sano.


Una animación interesante sobre este tema que lleva un tiempo circulando por Internet es La historia de las cosas, producida por los autores de storyofstuff.org:




Un interesante documental de corte más clásico sobre el asunto, emitido recientemente en La 2 de RTVE es:

Comprar, tirar, comprar




Conocer (y denunciar) cómo funcionan las trampas del mundo en que vivimos sólo es el primer paso. El siguiente es aprender a evitarlas y ayudar a los demás a hacerlo. Internet es el medio perfecto para conseguir ambos objetivos. En lo referente al segundo paso y en el contexto de alargar la vida de las cosas útiles que nos rodean, podemos empezar por visitar sitios web como iFixit y YoReparo. Y con el tiempo hasta contribuir a que crezcan ;-)