martes, 23 de febrero de 2010

Arranque de Windows 7

Los sistemas Windows de la familia NT (incluyendo a su miembro más usado Windows XP) hasta Windows Server 2003, comparten, entre otras cosas, la forma en que se inician: el código de arranque del MBR pasa el control al código de arranque del VBR de la partición activa y este a su vez lo pasa al cargador de NT, el archivo NTLDR. Eśte será el encargado de interpretar el archivo Boot.ini y mostrar el menú de inicio en caso de encontrar más de un sistema operativo, cargando el kernel del sistema elegido y continuando con otros drivers y bibliotecas necesarios. Pero todo esto ha cambiado a partir de Windows Vista.

Desde Windows Vista y hasta Windows 7 (pasando claro está por Windows Server 2008) el proceso de arranque ha sufrido importantes cambios. Ahora hay un gestor de arranque, BOOTMGR, que sustituye a NTLDR y que tras leer los datos de configuración de arranque guardados en \Boot\BCD (en lugar de Boot.ini) muestra si es necesario el menú de arranque y permite cargar cualquier sistema Windows presente en el equipo. Hay que tener cuenta que esta compatibilidad con otros modos de arrancar solo funciona hacia atrás, por lo que si deseamos instalar dos sistemas Windows en el mismo PC, por ejemplo Windows XP y Windows 7, deberemos instalar primero el más antiguo y por último el más moderno, que será quien se haga cargo de gestionar el arranque de ambos. Si por cualquier motivo no podemos elegir el orden y nos vemos obligados a instalar al final el Windows más antiguo tendremos que recuperar el cargador original usando el DVD de instalación.

Por último, podemos recurrir a la utilidad gratuita EasyBSD para personalizar el nuevo sistema de arranque de Windows y poder así elegir entre distintas instalaciones de Windows o incluso de otros sistemas operativos como Linux. Lo importante, una vez más, es poder elegir ;-)

lunes, 15 de febrero de 2010

Codificación de audio en formato MP3

El término MP3 es más (o menos, realmente) que una mera moda de tecnófilos o que la etiqueta de oro del marketing orientado a los jovenes cyber(-consumidores). Realmente no es más que un formato de codificación de audio, que como otras tecnologías (imágenes GIF, documentos DOC, etc.) se acabó convirtiendo en estándar de facto por haber aparecido en el momento adecuado. Y en este caso, también por sus méritos tećnicos, al menos comparado con lo que había (y siguió habiendo durante unos años).

Lo que logró el formato MPEG-1 Audio Layer 3 (su nombre técnico) desde 1994, fué codificar audio digitalizado reduciendo su tamaño a una décima parte del original y manteniendo una calidad aceptable para la escucha. Una compresión tan elevada solo podía ser de tipo lossy, con pérdida de calidad, pero la clave estaba en que la información sonora descartada no fuera importante para el oyente medio (para ello se utilizan modelos psicoacústicos). Esto abrió de par en par las puertas a la digitalización e intercambio de grabaciones musicales a traves de Internet, la red mundial que en ese mismo momento comenzaba su propia carrera hacia la popularidad. Hasta ese momento, las características de los medios de almacenamiento y de transmisión de datos habían sido incompatibles con el manejo de audio, teniendo en cuenta que una hora de música digitalizada a calidad CD ocupaba 600 MB.

El resto de la historia (incluyendo a aplicaciones P2P como Napster, demandas de la industria discográfica, sustitución de los walkman por reproductores MP3, etc.) es de sobra conocida por cualquiera que no haya pasado en una isla desierta la última década.

La situación actual es que tenemos MP3 hasta en la sopa, a pesar de ser una tecnología patentada (frente a otras libres) y de que desde hace años hay alternativas mejores a nivel técnico como AAC, WMA, Musepack y Vorbis (de este último hablaré otro día). Su extrema popularidad, junto a un soporte prácticamente garantizado en cualquier hardware o software relacionado con el audio, sigue manteniendo al formato MP3 en su papel de "estándar universal de intercambio de música".

Si nos vemos en la necesidad de codificar audio digitalizado utilizando el formato MP3, un buen consejo puede ser no dejarnos impresionar por la miriada de programas que dicen soportar el formato e irnos directamente a por LAME, considerado por muchos la mejor implementación de un codificador MP3. Esto garantizará la calidad de nuestros archivos y su compatibilidad con todo tipo de reproductores, lo cual no es cierto de muchos programas shareware o incluso de pago que prometen lo mismo. El programa original, con licencia GPL (y por tanto con código fuente disponible) es una utilidad de línea de comandos que puede echar para atrás a ciertos usuarios, aunque realmente no es tan complicado. Por suerte, existen diversas interfaces gráficas para LAME, así como aplicaciones independientes de fácil manejo que usan LAME internamente para realizar la codificación MP3.

En sistemas Windows podemos echar mano de LameDropXPd, un interfáz gráfica basada en arrastrar y soltar archivos.

En sistemas Linux, y en concreto en Ubuntu, disponemos de la utilidad Conversor de sonido, que podemos usar para codificar en este formato y que, no casualmente, utiliza LAME en última instancia para hacer el trabajo. Por motivos de patentes, antes de poder utilizar el formato MP3 en Ubuntu, deberemos instalar previamente ciertos paquetes software desde repositorios extraoficiales tal y como se explica en esta página. Una vez activado el soporte MP3 e instalado Conversor de sonido, podremos elegir este formato, así como la calidad deseada, en el cuadro de diálogo Preferencias, al que accederemos desde el menú Editar.

La relación entre calidad auditiva y tamaño del archivo MP3 es inversamente proporcional, y podemos elegirla en el momento de la codificación según nuestras necesidades. Un par de trucos que ayudan a reducir el tamaño sin apenas reducir la calidad es usar Joint stereo y tasas variables de bits, que en caso de LAME son parámetros predeterminados.

Siempre podemos usar directamente lame, la utilidad de línea de comandos que acompaña a las bibliotecas del proyecto LAME y que podremos obtener descargando y compilando la última versión del código fuente desde el sitio web oficial o usando la versión precompilada para nuestro sistema. Esta última opción en Linux sería tan sencilla como ejecutar:

$ sudo apt-get install lame

Aunque el programa soporte una enorme cantidad de opciones y parámetros de línea de comandos, podemos recurrir a los sencillos presets medium, standard, extreme o insane despues de la opción --preset y por último el nombre del archivo WAV a codificar. El preset medium sería actualmente el mínimo recomendado para obtener una calidad decente con un tamaño de archivo pequeño, aunque standard se acercaría más a la llamada transparencia (imposibilidad de distinguir del original sin comprimir) a costa de un moderado aumento en el tamaño del archivo. Para una calidad superior destinada a un hardware en condiciones (tarjeta audio / reproductor, altavoces, etc.) usaríamos extreme y reservaríamos insane para copias de seguridad en las que lo importante es minimizar la pérdida de calidad aunque sea a costa de un mayor tamaño de archivo. Sin embargo para este último uso es preferible emplear algún formato de codificación sin pérdida como FLAC (más sobre este en un futuro post).

El único problema que plantea usar el programa lame directamente desde la consola de comandos es que solo puede procesar un archivo cada vez, por lo que para codificar un conjunto de archivos WAV deberemos recurrir a una estructura de bucle como la siquiente:

$ for f in *.wav;do lame --preset standard "$f";done

Cuando veamos (y sobre todo oigamos) el resultado de la codificación tras aplicar la línea anterior a las pistas WAV de nuestro disco favorito (sobre cómo extraerlas del CD escribiré otro día) empezaremos a pensar: ¿quién necesita una interfaz gŕafica y un programa comercial? ;-)

jueves, 11 de febrero de 2010

Disquetera virtual

Cada vez es más habitual encontrarse con ordenadores, tanto de sobremesa como portátiles, en que se ha prescindido de la vieja disquetera de tres pulgadas y media. Eran lentas, tenían una capacidad de almacenamiento escasa (apenas un megabyte y medio) y sobre todo: fallaban más que una escopeta de caña cuando de trasvasar o almacenar datos se trataba. Simplemente se habían seguido utilizando durante todos estos años por compatibilidad con los primeros PCs y a falta de otros medios de almacenamiento extraíbles y portables estándares (hasta el advenimiento de los ya omnipresentes pendrives, claro).

Sin embargo aún podríamos necesitar una disquetera en ciertas situaciones: acceder a imágenes en archivo de disquetes, personalizar disquetes de arranque o trasvasar datos a una máquina virtual como VirtualBox (más sobre esta aplicación próximamente). Para ello podemos usar una unidad virtual.

Para Windows nos bastará con Virtual Floppy Drive, utilidad libre y gratuita a tal efecto.

En sistemas Linux no hay que instalar nada, ya que podemos usar el socorrido dispositivo de bucle.

En fin, que en ocasiones podemos apañarnos con sucedaneos, con meras versiones virtuales ;-)

sábado, 6 de febrero de 2010

Preludios y nocturnos

Con este estreno una serie de posts dedicados a compartir ciertas recopilaciones y mezclas musicales que he ido haciendo durante los últimos años. Según vaya convirtiéndolas a los formatos adecuados (MP3 y OGG Vorbis), añadiéndoles la información pertinente y subiéndolas a algún servidor, irán desfilando por este blog.

La primera se titula Preludios y nocturnos para recoger la naturaleza entre clásica y mágica de las canciones que la integran. El origen está por tanto en las sensaciones que despertaban en mí una serie de canciones descubiertas a lo largo de los años y procedentes de lo que podríamos denominar zonas de penumbra del estilo genérico conocido como metal. Aunque las etiquetas simplifican las cosas y propician la aparición de prejuicios, podríamos citar algunas como doom, avant-garde, symphonic, black, goth, progressive y post metal para definir un poco mejor los rincones musicales de procedencia. Gran parte de los grupos incluidos han innovado dentro de sus respectivas escenas cruzando sus límites para, incorporando influencias y sensibilidades de otros estilos, conseguir algo nuevo y, en mi opinión, trascendente...

Aunque creo que lo mejor es que la música hable por sí misma, es de rigor que incluya la lista de canciones y sus autores, pero no sin antes enumerar algunos adjetivos que me sugieren (en orden aleatorio para que sin estropear la sorpresa despierten la curiosidad): emotivo, nocturno, melancólico, épico, poderoso, ambiental, ritual, sublime... No, no estoy exagerando, aunque es cierto que estar escuchándolas en este momento me puede haber influido ;-)

Vamos con la lista de títulos y autores:
  • "The graveyard by moonlight", Cradle of filth
  • "Love you to death", Type 0 negative
  • "Birth of Venus illegitima", Therion
  • "Maerchenland", Umbra et imago
  • "The halls of Dargaard", Dargaard
  • "Planetary confinement" / "The weight of the world", Antimatter
  • "Fossegrim", Empyrium
  • "For my fallen angel", My dying bride
  • "Farewell", Apocalyptica
  • "Perfection or vanity", Dimmu borgir
  • "Ouroboros...", Ordo equilibrio
  • "Satz", Lacrimosa
  • "Ad Astra", Arcturus
  • "Blinded by blood", Ulver
  • "The silent enigma (orchestral)", Anathema
  • "Reflections" / "Slipping away", Hypocrisy
Aquí puedes descargar la selección en formato MP3 y aquí en formato OGG Vorbis. Debo recordar que Vorbis es superior a MP3 para igual tamaño de archivo y además soporta mejor la reproducción sin saltos entre canciones. En cualquier caso, ¡que aproveche y hasta la próxima!

jueves, 4 de febrero de 2010

Herramientas de consola

Recientemente hablaba sobre cómo trocear y unir archivos, incluyendo soluciones disponibles desde la consola de comandos. Como desde hace años se ha pasado de la hegemonía de las GUIs a una auténtica tiranía, me parece interesante recuperar cierto material propio que reivindica la utilidad y la potencia de estas soluciones de consola. Se trata de una presentación en formato PDF que utilicé en una charla-taller titulada "Herramientas de consola en Linux: algunos programas útiles para tareas de bricolaje desde la línea de comandos".

Aunque se trata de material de apoyo, algunas de las ideas y ejemplos que contiene creo que podrían ser de utilidad. Un resumen de estos contenidos:
  • Descarga de archivos
  • Verificación de la integridad de archivos
  • Troceo y unión de archivos
  • Cómo generar y leer archivos ISO
  • Localizar archivos en uso por los procesos
  • Inspeccionar el formato y contenido de archivos
  • Manipular archivos de imagen
  • Manipular y convertir archivos de audio y vídeo
  • Consultar y crear conexiones de red
Para profundizar en el uso de comandos de consola en entornos Linux para todo tipo de tareas,
puede visitarse esta completa referencia elaborada por la comunidad hispana de usuarios de Ubuntu. ¡Menudo arsenal!

miércoles, 3 de febrero de 2010

Reproducción sin saltos

Recientemente colgué una recopilación de Mark Knopfler en formato MP3. Las canciones están secuenciadas y solapadas de forma que suenen ininterrumpidamente. Al menos en teoría. Resulta que MP3 y otros formatos de audio "con perdida" no llevan muy bien lo que en inglés se denomina gapless playback. Si quemamos el contenido a un CD de audio con un programa que soporte el modo de grabación DAO como Nero o Brasero (a veces camuflado tras una opción que dice Sin pausas o algo por el estilo) el disco se escuchará sin pausas entre canciones. El problema viene cuando se usan los archivos MP3 directamente; la mayoría de reproductores multimedia no son capaces de unir las pistas consecutivas "sin costuras", con la consiguiente molestia auditiva. Por suerte hay excepciones.

Para sistemas Windows destaca especialmente Foobar2000, un reproductor freeware que ha pesar de su aspecto simple cuenta con todas las características deseables en un programa así: reproducción de múltiples formatos de audio (MP3, MP4, AAC, WAV, WMA, Vorbis, FLAC, etc.), del dichoso gapless playback, Unicode en los nombres y metadatos de las canciones, volumen uniforme con Replay Gain, o incluso conversión de formatos y otras funcionalidades avanzadas añadiendole componentes adicionales. Vamos, que en lugar de destacar por las pieles que puedan hacer atractiva su interfaz gráfica de usuario, lo hace por méritos técnicos. Muy Recomendable.

En Linux, a pesar de la avalancha de reproductores multimedia existentes, no hay en la actualidad casi ninguno que soporte de forma natural el gapless playback con archivos MP3. La honrosa excepción es Aqualung Music Player, aunque no siempre lo hace de manera perfecta. Otro reproductor prometedor que soportará esta característica en breve es Quod Libet. Si tenemos algún problema para instalarlos o para hacerlos funcionar correctamente siempre podemos recurrir al citado Foobar2000 usando Wine, un programa que proporciona a Linux una capa compatible con Windows sobre la que ejecutar aplicaciones destinadas a este sistema operativo.

Ah, se me olvidaba; un requisito para que nuestras mezclas en formato MP3 se reproduzcan sin pausas con los reproductores recomendados, es haber ripeado y/o codificado el audio usando LAME, considerado el mejor codificador MP3, sobre todo para calidades medias y altas y bitrates variables. Pero de eso hablaremos otro día...